Chocolate: te amo pero te debo dejar!
Tan pronto y tan enfrentada a mis fantasmas. Maldita adicción que canaliza mi ansiedad: la comida. Freud diría que se debe a deficiencias en mi etapa oral: ergo necesito tener algo en la boca. Penes, cigarros, comida... no importa, algo debe pasar por mis labios para estar en paz. El problema es que el cigarro no me gusta tanto como la comida y siempre es más fácil encontrar un delicioso pastel de chocolate que un trozo de chorizo sin cerdo incluido (o sea un hombre decente).
En fin, por enésima vez empiezo DIETA, así, con mayúsculas, como el abominable grito que en mi cerebro me exige dejar de atascarme de comida: "Ahora si, el lunes empiezo a desintoxicarme lo prometo", respondo. Y yo, que siempre estoy en los extremos, o como casi hasta vomitar o empiezo dietas de hambre, con la esperanza de estabilizarme en mi peso ideal y empezar a comer "decentemente". Ja! ¿nunca llego a ese punto a quién engaño?. Por lo pronto, a naranjas por tres días. Llevo 4 horas del primer día y lo sobrevivo. Inauguro este blog como mi terapia ocupacional. Si algo tiene que pasar por mis labios, que sean palabras.

yo dijo
perdi mi cuenta
24 Octubre 2006 | 05:13